miércoles, 30 de diciembre de 2015

Infoxicación o como empatizar con el enemigo

Homeopatía,alimentación, discriminación de género,antivacunas...
Lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo con los argumentos que refuerzan o rebaten, según sea el caso, las posturas más coherentes,éticas o científicamente probadas de cada uno de los debates que estos hechos generan. Sin embargo, llega un momento donde la avalancha informativa me lleva a la saturación. Me saturo al escuchar machaconamente que la homeopatía no sirve para nada, que no tiene ningun fundamento científico y que se trata de un engañabobos peor que el timo de la estampita. Me saturo al leer una y otra vez que la administración regatea con vacunas que se han mostrado eficaces y efectivas (lo de eficientes los dejamos para otro día) en el control de enfermedades antaño mortales. Me saturo al tener que poner una "@" para que ninguno de los dos géneros se sienta ofendido cuando escribo. Me saturo al ver fotos y más fotos de las cajas de galletas con el aval de una sociedad científica. Hasta me saturan las más que merecidas puyas a los antivacunas. Y me saturo hasta tal punto que ya no tengo fuerzas ni para discutir, argumentar, ni tan siquiera hablar, de cualquiera de los temas citados. Cualquier comentario relacionado me genera rechazo y a la mínima ocasión acabo pasando página, canal o tuit. Y eso es malo,muy malo, pues cuando algo te harta, suele dejar de importarte y hasta hace que seas capaz de ponerte por un instante en la piel del atacado (por fraudulento, antiético o antivacunas que sea...) y hasta empatizar con él, algo que interpreto como una especie de síndrome de Estocolmo informativo.


Quizás,casi seguro, sea yo mismo el máximo responsable de este hartazgo que me invade. Responsable de beber siempre de las mismas fuentes de información, de utilizar los mismos mensajeros,  fidedignos, cualificados y perfectamente documentados pero los mismos al fin y al cabo. Aunque seguramente no sea ese el corazón del problema pues las fuentes y los mensajeros son los que son y para eso son los mejores en su terreno. Sospecho que mi saturación tiene un origen endogámico, un origen donde los generadores de información y sus mensajeros cruzan (cruzamos) e intercambian (intercambiamos) los mismos contenidos una y otra vez haciendo que dicha información, con más o menos gracia o ironía, acabe llegando a nuestros dispositivos muchas más veces de las estrictamente necesarias.

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