domingo, 21 de diciembre de 2014

Un domingo cualquiera

Hoy ha sido un domingo cualquiera. Un domingo de desayuno tardío y de pijama hasta las 12. De paseo, aperitivo y comida a deshoras. De siesta, televisión, merienda y vuelta al pijama. De cenar las sobras de la semana ("restos de serie" según mi suegra, "pan y pillao" que diría mi madre) y acostarte viendo una de esas películas que has visto decenas de veces. Un domingo cualquiera para una persona cualquiera, un domingo rutinario quizás, aburrido incluso, donde la alargada sombra del lunes amenaza desde primera hora de la tarde. Mucha gente no suele apreciar estos días, algunos incluso llegan a odiarlos por ser la antesala de una semana laboral todavía más rutinaria si cabe. A mí me encantan. Quizás sea porque mi rutina es distinta, una rutina que no entiende de laborables o festivos, que en ocasiones no distingue noches de días, o quizás sea porque mi rutina no es rutina y eso me permite saborear cada momento como si fuera único.

                                    

lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Justicia? ¿Qué justicia?

Hoy escribo esta entrada desde los juzgados. Citados a las 11 de la mañana, son las 12.30 hs,la vista todavía no ha empezado y me he decidido a poner negro sobre blanco las sensaciones que me invaden pocos minutos antes de afrontar una situación que a los pediatras nos resulta especialmente triste y desagradable: un juicio por un caso de posibles malos tratos a un menor por parte de sus padres.
Antes de la vista, el escenario es cuando menos extraño. Padres, menor,abogados,peritos, maestros de escuela y pediatra de urgencias (servidor) compartimos un reducido espacio donde las miradas de los distintos "bandos" apenas se cruzan. El niño, un muchacho de unos 8 años, parece tranquilo y juguetea con su hermana mayor. Los abogados transitan nerviosos por el pasillo del juzgado mientras dan conversación a sus clientes. Las maestras y yo compartimos espera mientras tuiteamos, charlamos y aprovechamos el tiempo para resolver algunos asuntos de trabajo. 
De nuestras declaraciones, imperfectas y sometidas a las presiones de los letrados, y de algunas pruebas objetivas, va a depender de si este chico, afable y simpático, será separado de sus padres y si estos últimos recibirán una sentencia de culpabilidad o no. La verdad es que se me hace difícil pensar que una frase mal entendida o alguna respuesta bienintencionada puedan decantar la balanza hacia uno u otro lado si es que eso es lo que pretende este juicio. Una balanza imperfecta y mal calibrada que, decante hacia donde se decante, no declarará vencedores ni vencidos si no que señalará de por vida  a una familia sacudida por los vaivenes de la vida.

             

domingo, 28 de septiembre de 2014

De pagadores y proveedores. ¿Y el paciente?

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir como invitado a la reunión organizada por una prestigiosa consultora sobre el presente y futuro del sector sanitario privado. Se presentaron algunas cifras realmente impactantes de cómo ha evolucionado la sanidad privada en Catalunya en los últimos años. 
La fusión y absorción de entidades aseguradoras ha hecho que estas tengan un mayor poder de negociación sobre los proveedores de pequeño y mediano tamaño hasta el punto de reducir su cuadro médico concentrando la provisión en centros propios o ajenos pero estratégicos. Por otra parte, la fusión de grandes grupos sanitarios ha propiciado, en Barcelona especialmente, una situación de oligopolio que pone en riesgo el clásico modelo de profesionales y sociedades médicas donde estos disponían de las claves de las aseguradoras y,por tanto, la capacidad de generar actividad. 


Hoy en día, nos encontramos ante un cambio de paradigma donde los grandes grupos sanitarios se han jerarquizado de tal forma que deciden qué medicos van a trabajar con ellos y en que condiciones. Lógicamente, la parte más damnificada de todo este cambio es el médico y sus sociedades profesionales algunas de los cuales han puesto en marcha mecanismos para hacerse fuertes en el mercado y salvar el impacto de una competencia feroz y de unos pagadores cada vez más poderosos. La mayoría de acciones se han vinculado a la reducción de costes, optimización de recursos y acciones de marketing para atraer a nuevos clientes (y mantener a los actuales,claro). Pero, ¿qué hay de la calidad asistencial? ¿Y del buen hacer de los profesionales? 
Quizás ha llegado el momento que proveedores y pagadores lleguen a un consenso relacionado con la excelencia de la práctica asistencial. Establecer acuerdos en función de resultados de salud parece lo más sensato para todas las partes y, especialmente, para el paciente pues, aunque parezca una paradoja, éste parece en ocasiones un actor secundario cuando debería ser el protagonista,el centro del sistema. Este modelo garantizaría la pervivencia de los mejores profesionales y no solo de aquellos que trabajan a un precio más ajustado además de proporcionar a los pacientes una salud mejor que,al fin y al cabo es de lo que se trata,¿no?

miércoles, 4 de junio de 2014

Mentiras piadosas

Quienes me conocen saben la pasión que siento por el fútbol. Jamás he sido un virtuoso del balón y mi afición a este deporte viene, digámoslo así, por generación espontánea pues en casa de mis padres siempre se han vivido con más intensidad deportes como el baloncesto o el tenis, deporte este último que llegué a practicar con cierta pericia hasta la adolescencia. Como no podía ser de otra manera (de verdad, no hay otra) el sentimiento barcelonista nació en mí casi sin quererlo, como quien aprende la lengua materna. Y como de casta le viene al galgo, el mayor de mis hijos ha heredado de su padre la pasión por el balón redondo y la zamarra blaugrana. Tanto es así, que desde los 6 años juega de forma regular con el equipo de la ciudad donde reside con su madre y cada sábado (o domingo) se enfrenta con sus compañeros a otros clubes de la comarca.
Hace algunas semanas, la suerte del destino quiso que los dos equipos de nuestra vida, el primer equipo del Barça y el Cerdanyola alevín, tuvieran la oportunidad de ganar la liga el mismo día. Se avecinaba un sábado de pasión: mañana con los enanos y tarde en el Camp Nou con los profesionales. Cuando de buena mañana (prácticamente madrugada, diría yo) nos dirigíamos al partido, mi hijo me preguntó "Papá, si hubiera que elegir ¿quién prefierías que ganase la liga, nosotros o el Barça?"  Tras unos segundos de duda, le respondí que, por supuesto,su equipo. En mi fuero interno el remordimiento me carcomía por la mentirijilla piadosa que le acababa de decir al chaval. Lo cierto es que el partido matutino fue una delicia y los verdes (así se conoce al Cerdanyola CF) ganaron el partido con solvencia y, en consecuencia, el título de liga. Pocas veces he visto a mi hijo más contento y emocionado que aquel día. Tras celebrarlo por todo lo alto con sus compañeros y entrenadores volvimos a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Ya por la tarde, el Barça perdió la liga en su propio estadio y yo me di cuenta que ,en realidad, aquella mentira piadosa me la había dicho a mí mismo.
PD: desde aquí mi reconocimento a nuestra matriarca ,que se encarga de las 5/7 partes de la familia mientras nosotros recorremos esos campos de Dios.

jueves, 15 de mayo de 2014

Recobrando el pulso

Tras varios meses de ostracismo bloguero, reflexiones de última hora han reactivado mi querencia por el teclado y la página en blanco. Lo cierto es que los últimos tiempos han sido laboralmente complicados debido fundamentalmente a una sobrecarga asistencial que,añadida a las responsabilidades previas adquiridas,ha hecho inviable la dedicación a proyectos personales.


Por suerte,el estar rodeado de los compañeros de viaje adecuados (en casa y en el trabajo) hace que estos momentos sean algo menos duros y  permite gestionar las épocas de crisis con un espíritu constructivo. A pesar de todo (o precisamente gracias a ello), llega un punto en el cual te planteas si aquello a lo cual estás dedicando tu tiempo te llena y te satisface plenamente, pirámide de necesidades de Maslow a parte. ¿Es realmente necesario dedicar tantas horas a tu trabajo? ¿Estoy cuidando y disfrutando de los míos? ¿Cuánto tiempo dedico a aquello que me gusta? Cuando las respuestas a estas preguntas te hacen torcer el gesto es que ha llegado el momento de tomar decisiones. Como bien dice un buen amigo mío, "a grandes decisiones,grandes reflexiones" y esta es la máxima que he tratado de aplicar. Yo lo llamo "deshacer el nudo", aquel nudo que se mueve entre garganta y estómago y que no te deja saborear los buenos momentos porque está constantemente recordándote los no tan buenos. Actualmente me encuentro en pleno proceso de "desanudamiento" lo cual implica una reducción parcial de la actividad asistencial y una mayor dedicación al ámbito personal y familiar. El mero hecho de haber tomado la decisión (aún sin haber implantado todos los cambios) te hace sentir más liberado y con mejor humor. Espero y deseo que este blog sea una muestra del cambio de rumbo y aunque no sé si dará para escribir un libro (mis amigos JesúsAmalia y Rafa comen aparte ) sí servirá para contar cosas a quien apetezca leerlas.