miércoles, 12 de agosto de 2015

Neymar y las paperas mediáticas

Hace pocos días,nos desayunábamos con una noticia sorprendente: Neymar Jr, una de las estrellas del FC Barcelona sufría paperas. A parte del disgusto puramente futbolístico, en seguida me vino a la cabeza el impacto que semejante noticia puede tener en nuestro entorno.
A nadie se le escapa que la dimensión mediática de los grandes gigantes del deporte supera, amplia y desgraciadamente, a la de cualquier científico o investigador. Basta con conocer que, solo en España, existen un mínimo de 4 periódicos de tirada nacional dedicados casi por completo al mundo del fútbol. Yo la verdad es que desconozco si hay alguna revista científica (tan siquiera una) que salga a la luz todos los días del año (Diario Médico a parte, claro) pero lo cierto es que, en caso de existir,no creo que disponga de un número diario de lectores igual al de cualquiera de estos panfletos deportivos. Pues bien, después de echarnos las manos a la cabeza ante tamaña insensatez, quizás podríamos reflexionar sobre el efecto que tiene para la sociedad una noticia del calado de la parotiditis de Neymar. Y no me refiero tanto a la gravedad de la enfermedad (poca en este caso) como a la magnitud pública del enfermo, nos guste o no,un referente para niños y no tan niños. 
Basta recordar algunos casos de personajes famosos que, al hacer pública su dolencia,permitieron dar un impulso definitivo al conocimiento de la enfermedad y, en muchas ocasiones,contribuyeron de forma activa a recaudar fondos para la investigación de nuevos tratamientos y medidas preventivas.
Uno de los casos más conocidos es el del ex-jugador de baloncesto de la NBA, "Magic" Johnson que hizo público su contagio por el virus del VIH. Un heterosexual no adicto a drogas vía parenteral infectado abrió la mente a la población del riesgo que suponía mantener relaciones sexuales sin protección fueran estas con personas del mismo sexo o no. Hasta entonces,la gran mayoría de la población no era consciente de este riesgo.
Recordado es también el caso del tenor catalán Josep Carreras, superviviente de leucemia que llegó a crear una fundación con su nombre destinada a proporcionar fondos para la investigación y el tratamiento de tan grave enfermedad y que todavía hoy perdura.


No menos impactante fue hace décadas el caso del boxeador más famoso de todos los tiempos, Muhammed Alí, afectado por la enfermedad de Parkinson o el más reciente del político Pasqual Maragall afecto de la enfermedad de Alzheimer. Ambos casos permitieron sensibilizar a una población general ajena en su mayoría al sufrimiento que estas severas y crueles patologías ocasionan a quienes las padecen y a sus familiares.
Por tanto, noticias como la parotiditis del bueno (buenísimo) de Neymar, sin ser un caso extremo como los expuestos, deben ser objeto de análisis por parte del personal sanitario y reflexionar en como aprovechar el impacto mediático para convencer a los aún escépticos de los beneficios de una acción preventiva tan eficaz y controvertida (menuda paradoja) como es la vacunación. 
Y para finalizar, una pregunta a los antivacunas culés ¿hubierais vacunado a Neymar si os hubieran garantizado que jugaría la Supercopa?

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