lunes, 19 de noviembre de 2012

Historias del otro lado: hidronefrosis congénita

Hoy nos ponemos un poco más serios de lo habitual para hablaros de un problema de salud que afectó a Pau, uno de nuestros gemelos.
Hacia la mitad del embarazo de Gemma, una de las ecografías de control detectó que uno de los fetos presentaba un riñón de mayor tamaño que el otro. De forma habitual, los 2 riñones no tienen una medida idéntica aunque en esta ocasión la diferencia iba más allá de las variantes de la normalidad. A medida que avanzaba la edad gestacional, la diferencia entre riñones se hizo  más patente. Las exploraciones al nacimiento confirmaron que uno de los riñones, el izquierdo, era patológico a expensas de una obstrucción de la unión entre el riñón y el uréter, causando la hidronefrosis congénita. A los 2 meses de vida, Pau fue intervenido quirúrgicamente y un año más tarde ha sido dado de alta de su enfermedad sin secuela alguna.
¿Qué es la hidronefrosis congénita?
La hidronefrosis es una dilatación del riñón originada por un aumento de presión ejercido por la orina cuando el flujo de la misma hacia el uréter está disminuido. Se trata de  la anomalía fetal detectada con más frecuencia por ecografía prenatal y la mayoría de las veces es unilateral.
Actualmente, se sabe que su presencia no es sinónimo de obstrucción y que la mayoría de ellas desaparece de forma espontánea sin tratamiento. En estos casos, la hidronefrosis se produce como respuesta a una obstrucción anatómica transitoria ocurrida durante el embarazo y que se resuelve espontáneamente después del nacimiento.
La obstrucción congénita instaurada casi siempre se debe a cambios producidos en la unión pieloureteral (síndrome de la unión pieloureteral), con una distribución anómala de las fibras musculares, una sustitución de las mismas por tejido fibroso y una alteración en el peristaltismo pélvico. El grado de la obstrucción es variable, y puede oscilar entre una obstrucción parcial más o menos intensa y una obstrucción total.
Para confirmar la persistencia postnatal de la obstrucción, se realizan diversas exploraciones complementarias. Inicialmente, la ecografía nos permitirá valorar si los hallazgos prenatales se mantienen así como la intensidad los mismos.
Una vez confirmada la hidronefrosis, a la mayoría de paciente se les practica una cistouretrografía miccional seriada (CUMS) o una cistografía isotópica  que valorará con mayor detalle el grado de obstrucción y la presencia o no de reflujo vesico-ureteral. El renograma isotópico y la gammagrafía revelarán si la presión ha llegado a dañar el tejido del riñón y su función. Los resultados de estas exploraciones determinarán el plazo previsto para la realización de la intervención quirúrgica y el pronóstico de la enfermedad.
La técnica quirúrgica de elección para tratar la obstrucción es la ureteropieloplastia. Se trata de una técnica que permite mejorar el drenaje a través de la unión pieloureteral lo cual permitirá disminuir la presión ejercida por la orina sobre el riñón afecto. La evolución y el pronóstico dependerán del grado de afectación previo de la anatomía y la función renales.

Ureteropieloplastia

En nuestro caso, la intervención quirúrgica fue todo un éxito y la ecografías posteriores confirmaron la resolución completa del problema obstructivo. El diagnóstico prenatal fue clave para evitar un mayor deterioro del riñón. Como ya hemos comentado, actualmente Pau ha sido dado de alta haciendo una vida totalmente normal

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