domingo, 25 de octubre de 2015

Larga vida a la enfermería

Siempre recordaré una de mis primeras guardias como residente. Eran las 4 de la madrugada y el teléfono de la habitación de guardia sonó para advertirme que había llegado un paciente. Con los nervios y la incertidumbre del "pediatra en prácticas", me dirigí al servicio de urgencias. A medida que me iba acercando al lugar de los hechos, un extraño sonido ,entre lo humano y lo animal, se iba haciendo más patente. Al entrar en el servicio, Rosi, una de las enfermeras más experimentadas me dijo con cariño "Es la típica laringitis estridulosa. Ya le he puesto la nebulización de budesonida. ¿Quieres que haga alguna cosa más?" Lo cierto es que solo me faltó decirle "Sí, abrazarme fuerte y decirme que está todo controlado". Bromas a parte, lo cierto es que aquella noche supe que el colectivo de enfermería iba a ser un pilar importante para mi formación como pediatra. Y así fue. Durante los años como médico residente aprendí muchísimo de mis compañeras de enfermería, tanto en el aspecto asistencial como en la parte humana. Una vez terminada la residencia, enfermeras y enfermeros han sido parte fundamental en mi desarrollo y consolidación profesional hasta el punto de confiar en ellos, en sus conocimientos, en su intuición, más que en algún que otro facultativo endiosado y poseedor de la verdad absoluta. 
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Estos días están siendo difíciles para el colectivo enfermero. Un Real Decreto recién salido del horno limita la prescripción de enfermería dificultando así la labor de nuestras compañeras en el proceso asistencial, proceso del cual son el hilo conductor (profesional y humano) desde que el paciente entra por la puerta del hospital o centro de salud hasta que es dado de alta. Por otro lado, este fin de semana y después de años de incertidumbre,la enfermería pediátrica ha opositado al título de especialista. Un examen convocado tarde y mal ha hecho que centenares de excelentes profesionales se jueguen el título de enfermera/o pediátrica/o en un todo o nada sin sentido. Además, parece que el contenido de la prueba no solo no se adecuaba al contenido de la especialidad si no que parecía elaborado por hobbits o personajes de Crónicas de Narnia (Jordi dixit). Sirvan estos hechos para constatar, o al menos sospechar, el poco peso que,a pesar del esfuerzo el colectivo enfermero tiene dentro de la sanidad del país. Craso error. A quien corresponda, que rectifique.

*Imagen extraída del blog http://www.enfermeriaymascosas.com