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sábado, 18 de abril de 2015

Médicos y emprendimiento ¿Porqué no?

El camino a recorrer hasta llegar a ser médico especialista es largo y tortuoso. En el mejor de los casos, en 10 o 12 años puedes pasar de estudiante de primero de medicina a ser cirujano maxilofacial, cardiólogo o pediatra. Es entonces cuando se abre ante ti un mar de posibilidades donde desarrollar tu recién estrenada condición. La asistencia, la docencia y la gestión son solo algunos de los caminos que podemos escrutar. Podemos hacerlo cerca de casa o allende los mares,de forma monográfica o combinando diferentes opciones. Dentro de este laberinto profesional, hay una opción todavía poco arraigada dentro de nuestra cultura:el emprendimiento. 
Si acudimos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, entendemos por "emprendedor" alguien que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras. Cuando pienso en el  significado menos académico de emprendedor me vienen a la cabeza los siguientes elementos: inquietudes profesionales, inquietudes personales y las habilidades de uno mismo barnizadas por la incuestionable influencia del entorno global que nos rodea. Si somos capaces de conjugarlos, podemos llegar a convertirnos en amos de nuestras propias decisiones, en brújula de nuestro propio destino.
Como intuiréis, esto, que dicho así parece sencillo, evidentemente no lo es y requiere de unas premisas previas innegociables. Yo las resumo en la llamada "Ley de las 4 P": pasión, perseverancia, paciencia y prudencia. Esta ley (de cosecha propia) de nada sirve si no aplicamos la máxima de "Las 3 E" que no es otra que esfuezo,esfuerzo y esfuerzo.
Porque, ¿cuánto vale una idea? Pues una idea no vale nada si no somos capaces de ponerla en práctica,de ejecutarla y para hacer realidad nuestra idea debemos sostenernos en 3 pilares fundamentales: entusiasmo, equipo y un buen plan de negocio. Cualquier signo de debilidad en alguna de estos tres pilares debe ser motivo suficiente para dar un paso atrás y esperar una nueva oportunidad.
El entusiasmo es fundamental. Debemos ser capaces de trabajar y trabajar (recordad las 3 E) disfrutando cada momento. Es importante también que nuestro entusiasmo esté aderezado por un cierto componente de "cabreo", algo que nos haya hecho salir de nuestra zona de confort, arremangarnos y decir "Esto lo arreglo yo"
Si el entusiasmo es el detonante de todo proyecto emprendedor (si no te entusiasma no te metas), el equipo es el otro gran factor limitante. Los compañeros de viaje deben ser elementos con habilidades y conocimientos complementarios a los nuestros, con unos valores y una forma de entender el negocio parecida si no igual. Un buen proyecto no llegará a buen puerto si no disponemos de un equipo potente y cohesionado.
Una vez nos hemos entusiasmado con la idea y conformado un buen equipo de trabajo, solo nos queda poner negro sobre blanco nuestro proyecto, elaborar un plan de negocio. Las formas y técnicas para elaborar un plan de negocio son muchas y variadas y dependen en gran medida de la magnitud de la empresa. Debemos evitar a toda costa elaborar planes de negocio farragosos que se pierdan en montones de números y literatura de relleno. Debemos procurar redactar documento ágiles, que den respuesta a las preguntas de posibles inversores y donde ,de forma detallada, identifiquemos la solución que proponemos a la necesidad detectada y de qué forma llegaremos al objetivo analizando previamente mercado y competidores.
Así pues, si una idea aterriza en vuestra vida, valoradla con cariño,serenidad y método. Quizás ha llegado el momento esperado de un cambio de rumbo.

*Este post ha sido elaborado a partir de la presentación "Emprenedoria,experiència d'un metge ex-jove" dentro de la "Jornada d'Orientació i Emprenedoria per a metges joves" celebrada el pasado 16 de abril de 2015 en el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona.
Algunas de las ideas expresadas han sido extraídas de la exposición del Dr Lluís Pareras,Gerent de l’Àrea d’Innovació i Tecnologia del COMB. Director de Healthequity.


                      

domingo, 1 de marzo de 2015

Yo (ya no) soy la ley

El tiempo en que el pediatra todo lo sabía y representaba la máxima autoridad científica frente a los enfermos ha pasado a mejor vida. No hace demasiadas décadas, los médicos sentábamos cátedra y no había paciente que rebatiera nuestras sentencias, estuvieran fundamentadas o no en la evidencia científica. Hoy en día, gracias a Dios, la situación ha cambiado radicalmente y el profesional sanitario es una pieza más dentro del entramado de información al cual acude un paciente en busca de respuestas referentes a su salud. Huelga decir que la aparición de una herrramienta como Internet ha democratizado el acceso de la población general a cualquier tipo de información por específica que esta sea. De todos es bien sabido que este hecho hizo saltar al principio (y todavía hoy en día) algunas chispas entre pacientes y profesionales pues estos últimos no estábamos acostumbrados a que se discutieran nuestras decisiones o conocimientos. La reacción inicial era la de "prohibir" a nuestros pacientes que buscaran en Internet cualquier información relacionada con su salud, que para responder a cualquier cuestión ya estábamos nosotros. Craso error, no se pueden poner puertas al campo. 
Con los años, esta visión ha ido virando (lentamente, eso sí) y muchos profesionales sanitarios han entendido finalmente que los pacientes y sus familias son aliados con los cuales hay que compartir información, conocimientos y decisiones. Que si Internet está abierta a todo el mundo, también lo está para los trabajadores de la salud y que hemos tenido la suerte de asistir y vivir en directo el cambio de una era, un cambio comparable a la teletransportación o a los coches voladores. Por tanto, debemos asumir que la actividad laboral cotidiana de cualquier sector profesional no se entiende hoy en día sin la disponibilidad de los recursos que ofrece la red. La sanidad en general y la pediatría en particular no escapan a esta máxima y los profesionales de la salud debemos ser los primeros en utilizar dichos recursos. Ello nos permitirá estar mejor formados e informados con la lógica consecuencia de proporcionar una mejor atención sanitaria.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Un domingo cualquiera

Hoy ha sido un domingo cualquiera. Un domingo de desayuno tardío y de pijama hasta las 12. De paseo, aperitivo y comida a deshoras. De siesta, televisión, merienda y vuelta al pijama. De cenar las sobras de la semana ("restos de serie" según mi suegra, "pan y pillao" que diría mi madre) y acostarte viendo una de esas películas que has visto decenas de veces. Un domingo cualquiera para una persona cualquiera, un domingo rutinario quizás, aburrido incluso, donde la alargada sombra del lunes amenaza desde primera hora de la tarde. Mucha gente no suele apreciar estos días, algunos incluso llegan a odiarlos por ser la antesala de una semana laboral todavía más rutinaria si cabe. A mí me encantan. Quizás sea porque mi rutina es distinta, una rutina que no entiende de laborables o festivos, que en ocasiones no distingue noches de días, o quizás sea porque mi rutina no es rutina y eso me permite saborear cada momento como si fuera único.

                                    

lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Justicia? ¿Qué justicia?

Hoy escribo esta entrada desde los juzgados. Citados a las 11 de la mañana, son las 12.30 hs,la vista todavía no ha empezado y me he decidido a poner negro sobre blanco las sensaciones que me invaden pocos minutos antes de afrontar una situación que a los pediatras nos resulta especialmente triste y desagradable: un juicio por un caso de posibles malos tratos a un menor por parte de sus padres.
Antes de la vista, el escenario es cuando menos extraño. Padres, menor,abogados,peritos, maestros de escuela y pediatra de urgencias (servidor) compartimos un reducido espacio donde las miradas de los distintos "bandos" apenas se cruzan. El niño, un muchacho de unos 8 años, parece tranquilo y juguetea con su hermana mayor. Los abogados transitan nerviosos por el pasillo del juzgado mientras dan conversación a sus clientes. Las maestras y yo compartimos espera mientras tuiteamos, charlamos y aprovechamos el tiempo para resolver algunos asuntos de trabajo. 
De nuestras declaraciones, imperfectas y sometidas a las presiones de los letrados, y de algunas pruebas objetivas, va a depender de si este chico, afable y simpático, será separado de sus padres y si estos últimos recibirán una sentencia de culpabilidad o no. La verdad es que se me hace difícil pensar que una frase mal entendida o alguna respuesta bienintencionada puedan decantar la balanza hacia uno u otro lado si es que eso es lo que pretende este juicio. Una balanza imperfecta y mal calibrada que, decante hacia donde se decante, no declarará vencedores ni vencidos si no que señalará de por vida  a una familia sacudida por los vaivenes de la vida.

             

domingo, 28 de septiembre de 2014

De pagadores y proveedores. ¿Y el paciente?

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir como invitado a la reunión organizada por una prestigiosa consultora sobre el presente y futuro del sector sanitario privado. Se presentaron algunas cifras realmente impactantes de cómo ha evolucionado la sanidad privada en Catalunya en los últimos años. 
La fusión y absorción de entidades aseguradoras ha hecho que estas tengan un mayor poder de negociación sobre los proveedores de pequeño y mediano tamaño hasta el punto de reducir su cuadro médico concentrando la provisión en centros propios o ajenos pero estratégicos. Por otra parte, la fusión de grandes grupos sanitarios ha propiciado, en Barcelona especialmente, una situación de oligopolio que pone en riesgo el clásico modelo de profesionales y sociedades médicas donde estos disponían de las claves de las aseguradoras y,por tanto, la capacidad de generar actividad. 


Hoy en día, nos encontramos ante un cambio de paradigma donde los grandes grupos sanitarios se han jerarquizado de tal forma que deciden qué medicos van a trabajar con ellos y en que condiciones. Lógicamente, la parte más damnificada de todo este cambio es el médico y sus sociedades profesionales algunas de los cuales han puesto en marcha mecanismos para hacerse fuertes en el mercado y salvar el impacto de una competencia feroz y de unos pagadores cada vez más poderosos. La mayoría de acciones se han vinculado a la reducción de costes, optimización de recursos y acciones de marketing para atraer a nuevos clientes (y mantener a los actuales,claro). Pero, ¿qué hay de la calidad asistencial? ¿Y del buen hacer de los profesionales? 
Quizás ha llegado el momento que proveedores y pagadores lleguen a un consenso relacionado con la excelencia de la práctica asistencial. Establecer acuerdos en función de resultados de salud parece lo más sensato para todas las partes y, especialmente, para el paciente pues, aunque parezca una paradoja, éste parece en ocasiones un actor secundario cuando debería ser el protagonista,el centro del sistema. Este modelo garantizaría la pervivencia de los mejores profesionales y no solo de aquellos que trabajan a un precio más ajustado además de proporcionar a los pacientes una salud mejor que,al fin y al cabo es de lo que se trata,¿no?

miércoles, 4 de junio de 2014

Mentiras piadosas

Quienes me conocen saben la pasión que siento por el fútbol. Jamás he sido un virtuoso del balón y mi afición a este deporte viene, digámoslo así, por generación espontánea pues en casa de mis padres siempre se han vivido con más intensidad deportes como el baloncesto o el tenis, deporte este último que llegué a practicar con cierta pericia hasta la adolescencia. Como no podía ser de otra manera (de verdad, no hay otra) el sentimiento barcelonista nació en mí casi sin quererlo, como quien aprende la lengua materna. Y como de casta le viene al galgo, el mayor de mis hijos ha heredado de su padre la pasión por el balón redondo y la zamarra blaugrana. Tanto es así, que desde los 6 años juega de forma regular con el equipo de la ciudad donde reside con su madre y cada sábado (o domingo) se enfrenta con sus compañeros a otros clubes de la comarca.
Hace algunas semanas, la suerte del destino quiso que los dos equipos de nuestra vida, el primer equipo del Barça y el Cerdanyola alevín, tuvieran la oportunidad de ganar la liga el mismo día. Se avecinaba un sábado de pasión: mañana con los enanos y tarde en el Camp Nou con los profesionales. Cuando de buena mañana (prácticamente madrugada, diría yo) nos dirigíamos al partido, mi hijo me preguntó "Papá, si hubiera que elegir ¿quién prefierías que ganase la liga, nosotros o el Barça?"  Tras unos segundos de duda, le respondí que, por supuesto,su equipo. En mi fuero interno el remordimiento me carcomía por la mentirijilla piadosa que le acababa de decir al chaval. Lo cierto es que el partido matutino fue una delicia y los verdes (así se conoce al Cerdanyola CF) ganaron el partido con solvencia y, en consecuencia, el título de liga. Pocas veces he visto a mi hijo más contento y emocionado que aquel día. Tras celebrarlo por todo lo alto con sus compañeros y entrenadores volvimos a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Ya por la tarde, el Barça perdió la liga en su propio estadio y yo me di cuenta que ,en realidad, aquella mentira piadosa me la había dicho a mí mismo.
PD: desde aquí mi reconocimento a nuestra matriarca ,que se encarga de las 5/7 partes de la familia mientras nosotros recorremos esos campos de Dios.

jueves, 15 de mayo de 2014

Recobrando el pulso

Tras varios meses de ostracismo bloguero, reflexiones de última hora han reactivado mi querencia por el teclado y la página en blanco. Lo cierto es que los últimos tiempos han sido laboralmente complicados debido fundamentalmente a una sobrecarga asistencial que,añadida a las responsabilidades previas adquiridas,ha hecho inviable la dedicación a proyectos personales.


Por suerte,el estar rodeado de los compañeros de viaje adecuados (en casa y en el trabajo) hace que estos momentos sean algo menos duros y  permite gestionar las épocas de crisis con un espíritu constructivo. A pesar de todo (o precisamente gracias a ello), llega un punto en el cual te planteas si aquello a lo cual estás dedicando tu tiempo te llena y te satisface plenamente, pirámide de necesidades de Maslow a parte. ¿Es realmente necesario dedicar tantas horas a tu trabajo? ¿Estoy cuidando y disfrutando de los míos? ¿Cuánto tiempo dedico a aquello que me gusta? Cuando las respuestas a estas preguntas te hacen torcer el gesto es que ha llegado el momento de tomar decisiones. Como bien dice un buen amigo mío, "a grandes decisiones,grandes reflexiones" y esta es la máxima que he tratado de aplicar. Yo lo llamo "deshacer el nudo", aquel nudo que se mueve entre garganta y estómago y que no te deja saborear los buenos momentos porque está constantemente recordándote los no tan buenos. Actualmente me encuentro en pleno proceso de "desanudamiento" lo cual implica una reducción parcial de la actividad asistencial y una mayor dedicación al ámbito personal y familiar. El mero hecho de haber tomado la decisión (aún sin haber implantado todos los cambios) te hace sentir más liberado y con mejor humor. Espero y deseo que este blog sea una muestra del cambio de rumbo y aunque no sé si dará para escribir un libro (mis amigos JesúsAmalia y Rafa comen aparte ) sí servirá para contar cosas a quien apetezca leerlas.