lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Justicia? ¿Qué justicia?

Hoy escribo esta entrada desde los juzgados. Citados a las 11 de la mañana, son las 12.30 hs,la vista todavía no ha empezado y me he decidido a poner negro sobre blanco las sensaciones que me invaden pocos minutos antes de afrontar una situación que a los pediatras nos resulta especialmente triste y desagradable: un juicio por un caso de posibles malos tratos a un menor por parte de sus padres.
Antes de la vista, el escenario es cuando menos extraño. Padres, menor,abogados,peritos, maestros de escuela y pediatra de urgencias (servidor) compartimos un reducido espacio donde las miradas de los distintos "bandos" apenas se cruzan. El niño, un muchacho de unos 8 años, parece tranquilo y juguetea con su hermana mayor. Los abogados transitan nerviosos por el pasillo del juzgado mientras dan conversación a sus clientes. Las maestras y yo compartimos espera mientras tuiteamos, charlamos y aprovechamos el tiempo para resolver algunos asuntos de trabajo. 
De nuestras declaraciones, imperfectas y sometidas a las presiones de los letrados, y de algunas pruebas objetivas, va a depender de si este chico, afable y simpático, será separado de sus padres y si estos últimos recibirán una sentencia de culpabilidad o no. La verdad es que se me hace difícil pensar que una frase mal entendida o alguna respuesta bienintencionada puedan decantar la balanza hacia uno u otro lado si es que eso es lo que pretende este juicio. Una balanza imperfecta y mal calibrada que, decante hacia donde se decante, no declarará vencedores ni vencidos si no que señalará de por vida  a una familia sacudida por los vaivenes de la vida.